El impacto agregado del endurecimiento de las condiciones de vida y de la pérdida de credibilidad de las instituciones puede resultar demoledor en el plano cultural y moral. Puede, y esta es la conclusión hacia la que apunta una observación de nuestro entorno político, empujar a amplios estratos de población hacia la más absoluta desafección democrática, bien abandonándose al abstencionismo electoral y la desmovilización cívica, bien abrazando activamente valores expresamente antidemocráticos, que pueden ir abriendo brecha en la esfera institucional y asentándose en las legislaciones.Seguir leyendo en Kaos en la Red
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