viernes, 16 de julio de 2010

Después de la democracia. Sobre las consecuencias políticas de la crisis económica

Reclamaba Jean-Jacques Rousseau en su Contrato Social que, para un correcto desenvolvimiento de la democracia, “ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, y ninguno tan pobre que se vea forzado a venderse”. ¿Cómo podría juzgarse, a la luz de este prudentísimo precepto, una (post)democracia como la española? El sueldo medio de un alto directivo de una gran empresa en nuestro país es de 390.000 euros, y el de un consejero ejecutivo de 1’2 millones. En la cúspide de nuestra “clase corporativa”, los 502 altos directivos de las empresas del IBEX-35 ganaron una media de 700.000 euros, y los consejeros ejecutivos de 2’7 millones. En el sector financiero (bancos y aseguradoras) esta cifra promedio se eleva a los 4’3 millones, tras un aumento medio del 53% en 2008. También en 2008 Alfredo Sáenz, consejero delegado del BSCH, recibió 9’3 millones de sueldo y 12 millones para su fondo de pensiones. Francisco González, presidente del BBVA, ganó 5’7 millones de sueldo, 11’2 millones para su pensión y 3’3 millones en acciones (su fondo de pensiones acumulado ronda los 80 millones). Ignacio Sánchez Galán, de Iberdrola, ganó 16’7 millones. Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, 6’7 millones. En el capítulo de retiros y pensiones, Manuel Pizarro recibió 14 millones al dejar la presidencia de Endesa; los presidentes cesantes de Enagás y Acerinox recibieron 4’7 y 5’9 millones; José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero delegado de BBVA, 3 millones anuales con carácter vitalicio; el fondo de pensiones acumulado por Alfredo Sáez, consejero delegado del BSCH, ronda los 85 millones...

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