martes, 30 de marzo de 2010

La mentira como oficio e ideología. Sobre España, Venezuela y la instrumentalización política del terrorismo

No es ninguna novedad esta satanización del presidente Hugo Chávez, que la derecha española practica con insistente entusiasmo desde hace años, y que la izquierda (por desgracia tantas veces atrapada en la lógica perversa que impone la arrolladora hegemonía mediática de la derecha), sólo es capaz de desmentir con la boca pequeña y miedosa. Pero no es tiempo de medias tintas ni de disculpas en voz baja, sino de aferrarse a la verdad con uñas y dientes y defenderla de quienes han hecho de la mentira un oficio y una ideología. Los atentados del 11-M fueron cometidos por una célula de Al-Qaeda en represalia por nuestra participación en la guerra de Iraq. Las conversaciones entre el gobierno y ETA desafortunadamente fracasaron en sus ambiciosas expectativas, pero no por eso dejaron de ser perfectamente legales, legítimas y oportunas. Y las acusaciones de connivencia entre el gobierno venezolano y ETA son una inmundicia sin el menor fundamento material, que no hace sino reiterar la misma pauta inquisitorial de los ejemplos anteriores: "terrorista, cómplice del terrorismo o amigo de los terroristas es todo aquel que no me aplaude y no se me somete".

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