miércoles, 20 de enero de 2010

Bajo hipnosis. Sobre crisis económica, medios de comunicación y psicología social

La mirada seducida por la pequeña pantalla es una mirada aprisionada dentro de los límites lógicos y morales del capitalismo que diseña sus contenidos. Poco a poco, el lenguaje frívolo, sensacionalista y maleducado del espectáculo televisual va empapando el conjunto de la esfera y el lenguaje público, se infiltra en las relaciones sociales y en la intimidad de los individuos. Espectáculos como Crónicas marcianas, Aquí hay tomate, La noria o Sálvame no dejan de vomitar modelos de conducta y patrones de pensamiento (por lo general, ejemplos hiperbólicos de cinismo, hipocresía, desvergüenza y codicia) sobre una sociedad que, agobiada por la explotación laboral y desconcertada por la degradación de los vínculos sociales tradicionales, se aferra a cualquier clavo ardiendo con tal de apartar, durante unas horas, la vista del desastre. El resultado es una mente social empobrecida y fragilizada, que prolongadamente sobreexpuesta a la gramática limitada y deficiente que promueve la industria del entretenimiento, acaba por tornarse necesariamente ingenua y dócil ante los designios de unos omnipotentes mercados cuyos mecanismos el espectáculo difumina y cuyas intenciones el espectáculo encubre.

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