jueves, 10 de septiembre de 2009

Nuevo Mundo Antiguo

Un doble y paradójico desplazamiento caracteriza nuestro tiempo histórico: por un lado, un constante avance científico-tecnológico y una constante expansión y sofisticación de los mecanismos de creación de riqueza material; por otro, un constante retroceso cultural, moral y político, un implacable empobrecimiento y brutalización de las relaciones sociales y las instituciones. "La Edad Media ha comenzado ya", escribía en los años 70 el semiólogo italiano Umberto Eco, valorando el impacto socio-cultural de unos medios de comunicación que en aquel momento consumaban su transformación en gigantesca y fabulosa maquinaria de entretenimiento de masas a escala mundial. Treinta años después, sobran indicios para afirmar que, en nuestro vertiginoso descenso, hemos dejado ya atrás la Edad Media para adentrarnos en un nuevo Mundo Antiguo en el que alta tecnología y superstición primitiva han consumado su abrazo perfecto para componer un implacable mecanismo de sojuzgamiento social, cultural y político. Media Modernidad (la modernidad instrumental y productiva, la modernidad de los medios), ha devorado sin compasión a la otra media (la modernidad ética y política, la modernidad de los fines). La sociedad y los individuos contemporáneos innovan y producen fabulosamente, pero han perdido completamente cualquier noción racional de por y para qué lo hacen. Y en el lugar de las razones, proliferan las supersticiones, las paranoias, las mitomanías...

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