lunes, 22 de junio de 2009

En el camino de lo malo a lo peor. Sobre las elecciones europeas del 7-J y los retos de la izquierda en Extremadura

Es el PSOE el que impulsa una refinería de petroleo en Tierra de Barros y varias centrales térmicas en Mérida, apuesta por mantener abierta la central de Almaraz y concede licencias de prospección de minerías de uranio por toda la región. Es el PSOE el que no toma medidas significativas ni siquiera ante los escándalos más vergonzantes en sus filas, como los protagonizados por el clan Gallardo o por el alcalde de Villanueva de La Serena. Es el PSOE el que privatiza los servicios públicos y ampara el desembarco de voraces multinacionales en los municipios que gobierna. Es el PSOE el que somete a una mordaza de hierro a los medios de comunicación públicos y privados de la región. Es el PSOE el que, después de años de chanchullismo, imprevisión y descontrol, carece de un modelo económico viable para la región ante el horizonte de la progresiva retirada de los fondos al desarrollo de la UE y el reequilibrio de las balanzas fiscales en el Estado español [...] ¿El PSOE es el problema? Sin duda. Pero el PP no puede ser la solución. Cualquier ilusión de la derecha como alternativa aceptable o soportable, cualquier posicionamiento aparentemente constructivo del PP (como fue su efímera oposición al proyecto de refinería), entra inevitablemente en conflicto con sus intrínsecos intereses ideológicos y de clase. ¿Cuál es la posición del PP ante la energía nuclear y la economía petróleo-dependiente? ¿Qué propone el PP en materia de protección social, derechos laborales y cobertura al desempleo? ¿Qué interpretación de la realidad nacional española y qué cultura cívica y democrática difunde el PP? ¿Qué puede mejorar en materia de abuso y caciquismo con el partido de Camps, de Fabra, de Aguirre, de Trillo, de Bárcenas, de Lamela...? ¿Hasta tal punto ha llegado la desmoralización de la izquierda extremeña, que con tal de ver arrancada la región de las manos del PSOE, está dipuesto a colaborar (tanto da activa que pasivamente) a ponerla en las manos de semejante derecha? Si nada lo remedia, el destino de la región es cambiar un estado de bienestar insuficiente, negligentemente gestionado y escasamente transparente por la jungla neoliberal, el integrismo neoconservador y el populismo berlusconiano que hoy se exhibe hasta el hartazgo en Madrid, Valencia u otras comunidades gobernadas por el Partido Popular.

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