martes, 19 de mayo de 2009

Resistencias de proximidad. Respuestas desde lo local ante la crisis económica y el desempleo

Es evidente que esta crisis tiene un origen y un alcance global, y que sus grandes soluciones deberán ser igualmente globales. Los Estados y los organismos internacionales deben tomar (o más bien, deberían haber tomado hace mucho) una serie de medidas imprescindibles e inexcusables, como son la aplicación de regulaciones e impuestos a los grandes capitales especulativos transnacionales, la supresión de los paraísos fiscales, la recuperación del control democrático sobre los bancos centrales y la creación de potentes bancas públicas, la imposición de una fuerte progresividad fiscal sobre las rentas más altas y los beneficios empresariales... Por desgracia, al menos de momento, gobiernos y organismos multilaterales están haciendo, según el caso, entre poco (y mal), nada o sencillamente lo contrario de todo esto [...]. Pero, ¿implica eso que en nuestros territorios, ciudades, pueblos y barrios, quienes no disponemos de poltrona propia en el G-20 (ni cuenta numerada en las Islas Caimán), debemos quedarnos también de brazos cruzados ante la crisis económica y sus devastadoras consecuencias sociales, agachar la cabeza y entregarnos al sálvese quien pueda y tonto el último, permitiendo que nuestros lazos y afectos ciudadanos, los fundamentos de nuestra convivencia social, sean también entregadas como víctimas sacrificiales del desorden económico? ¿No existen acaso mejores alternativas, construidas desde abajo, desde la realidad cotidiana de nuestros territorios y comunidades, para enfrentarnos a esta dramática situación?

Afortunadamente, sí, existen. Podemos dar respuestas desde lo local ante la crisis económica y el desempleo, articulando aquello que llamaré provisionalmente, a falta de una denominación mejor, resistencias de proximidad. Decisiones sobre nuestro contexto más inmediato, que muy posiblemente no van a remansar el tsunami globalizado en el que nuestras comunidades navegan, pero que pueden ofrecernos en esta situación de emergencia un marco local más aceptable de estabilidad, de seguridad y de equidad. Y que, a la vez, pueden convertir a nuestras comunidades locales en contribuyentes netas a la causa común y a largo plazo de un orden social y económico mundial más estable, seguro y justo.

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