jueves, 16 de octubre de 2008

La refinería de la crisis. En respuesta a don José Luís Arellano

Dado que hay crisis, y este sería el caso concreto que nos ocupa, acepten ustedes en su territorio, a cambio de un puñado de empleos, una refinería altamente contaminante en su funcionamiento habitual, ecológicamente catastrófica si se produce un siniestro de mediana gravedad; que sólo tiene viabilidad económica gracias a unas exorbitantes inyecciones de dinero público; cuya rentabilidad, ya de por sí bastante escasa y cortoplacista, depende de los vaivenes de un mercado tan desordenado e inestable como el del petróleo... A falta de otras alternativas, acepten ustedes un empleo en un sector con una alta siniestralidad para sus trabajadores y cuyas consecuencias en términos de degradación del medio ambiente y la salud pública se cargan sobre las espaldas del conjunto de la población (y muy en especial, de los más vulnerables: niños, ancianos, enfermos crónicos, mujeres embarazadas...). Acepten ustedes un empleo que, más que agregar contratación, la sustituye, porque otros sectores económicos como la producción agrícola o los servicios turísticos se verán inevitablemente damnificados por la actividad refinera. Acepten ustedes la transformación de su paisaje natural en un erial petroleado. Acepten ustedes...

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