martes, 26 de agosto de 2008

Sin salida a la vista. Notas sobre la crisis económica

La crisis actual, la de 2003, la de 2000, la de 1997 y las mini-crisis menores que las entrelazan responden a un patrón similar: enormes capitales especulativos desembarcando como plagas de langosta sobre naciones, monedas o sectores económicos, extrayendo de ellas pingües beneficios en cortos plazos de tiempo y luego abandonándolas exhaustas y desangradas para saltar inmediatamente en busca de su próxima víctima, dejando a su paso un inconfundible hedor a inmoralidad e ilegalidad: casos Enron (EEUU), Parmalat (Italia), Clearstream (Francia)... Eventualmente, algunos especuladores individuales que han ido demasiado lejos (o, simplemente, no han sabido borrar sus huellas del lugar del crimen) son encarcelados o se pegan un tiro en la sien, pero el sistema que les sustenta permanece básicamente intacto. Los beneficios especulativos siguen creciendo, la economía productiva sigue desmantelándose, los Estados permanecen mudos y maniatados, las sociedades siguen empobreciéndose...

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