miércoles, 18 de junio de 2008

Los precarios de Mérida y la democracia extremeña

No es buena noticia que esta sea la manera en que las autoridades han decidido afrontar las protestas de estos nuevos yunteros en la Extremadura del siglo XXI, que serán las de los otros muchos que previsiblemente se les irán sumando hasta desembocar en multitud, porque ni esta "desaceleración" (económica, medioambiental, cultural, política...) hay ya quien la desacelere, ni el cabreo que nos provoca a quienes la padecemos hay ya quien lo temple. Una democracia viva y decente como la que queremos para Extremadura la construyen, necesariamente al alimón y en constante diálogo, ciudadanos con buena garganta y representantes con buenas orejas. Para que los unos bajen la voz, los otros tendrán que aprender a escuchar.

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